De mi serias humanas... primer monólogo

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Reencuentros indeseables
A veces no sé que se piensa la gente, uno no nace de un día para otro, ni se deshace de repente. Las cosas llevan un proceso largo, a veces complicado, otras no y ahí me quedo. Pero las decisiones que uno toma y lo que es van íntimamente ligadas de la mano. Te encuentran por ahí y te dicen… “ay! Que gordita que estás!” O, “te encuentro un poco más vieja…” o “qué distinta eras antes…” y claro, es en ese momento cuando una piensa esbozando una sonrisa casi disimulada, “Por qué no te irás un poquito al carajo!” mientras tus labios replican “y… sí… los años no vienen solos, a veces dejan huella”
Lo cierto es que cada vez que voy a casa de mi madre y me encuentro con aquellas fulanas y fulanos que conocieron los años de gloria y bonanza vuelvo descocida de la furia.
Y es que esto de que me afecte lo que los demás digan es un algo que siempre quedó sin resolver, ni siquiera lo traté en aquella terapia hace años cuando todavía creía que podía salvar algo de cordura y ser feliz de una puta vez.
Ya no, no lo creo, sé que no voy a ser feliz y tampoco me importa. Supongo que algunos nacieron para encontrarse y otros para chocarse en seco. Yo vengo a ser los de la segunda camada. En fin… por qué te estaba contando todo esto?... … … ah!, encima eso… últimamente se me hacen unas lagunas terribles, una amiga dice que es el estrés, yo creo sin dudas que como dicen las malas lenguas estoy echa mierda. Y eso, a eso venía…que no sé que carajo se piensa la gente… que el otro día me encontré con una compañera de la facultad, cuando estudiaba medicina, en uno de mis intentos por ser algo interesante… y empezó a preguntarme que era de mi vida. Claro está que ella sí era médica y estaba ejerciendo divinamente.
Le conté a grandes rasgos lo que era… o sea… una amargada… que no tenia ni carrera, ni marido, ni hijos ni una puta mierda. No se lo dije así, no, porque si hay algo que intento es demostrar que no soy mal educada, más bien mal aprendida, pero eso solo para los más íntimos, que cada vez son menos.
Y en eso estábamos cuando comenzó a decirme que debía cambiar, que yo tenía las riendas de mi vida, que nada era… como dijo? Bueno… algo así como que nada era inmodificable, inexorable dijo, esas palabras que utilizan los doctores para darse más reputación, como si no les alcanzara con su batita blanca y su diploma encuadrado.
Y bla bla bla y tantos bla que me dijo que comencé a mirarla con otros ojos, con decirte que no me la comí cruda porque las gordas me dan un poco de asco.
Así que, así como si nada le empecé a preguntar yo… viste… para que se callara la boca, cómo si yo hubiera elegido la familia de mierda que me tocó y salir a laburar de chica y bancarme los estudios y terminar siendo una amargada porque todos los tipos que conocí eran unos reverendos hijos de puta y que vivía en un país que cada dos por tres entraba en crisis y otra vez todo a cagar y empezar de nuevo…
Así que hablamos de ella… va! Ella hablo, era casi un monologo aquella conversación.
Me contó que se había casado con Felipe el de el otro primero, que trabajaban juntos en no sé que clínica de morondanga y que pronto estaban planeando buscar un hijo… escuchaste??? “buscar un hijo” esta gente se cree que los hijos se venden en el supermercado chino o que de tanto leer el diccionario aparece la fórmula… en fin… que se habían ido a veranear a la costa, que estaba estupenda y llena de turistas y yo pensaba en los malditos calores que pasé este verano en el comedor de la cueva esa donde vivo a la que llaman ph, sí, ph, propiedad horizontal, o sea, una cueva…
La cuestión es que yo no me acordaba del puto Felipe y ella insistía, no te acordás? El del pelito largo, con anteojitos… lo describió, lo redescribió y que si te acordás y que si tal y que si cual…
Con tanta mala suerte, que me acordé, el puto Felipe… cómo no me iba a acordar… se ve que mi memoria con los años se ha vuelto selectiva y ciertos personajes los olvido por puro bienestar mental…
Felipe… le dije… el caqui le dicen en el barrio… Hace cuánto que decías que estás casada? Le pregunté… y ella respondió orgullosa con esa voz de pito que aturde hasta a las bocinas de once… “Hace 5 años”… Ah… no es por malmeter viste, le dije yo, aunque sí era por malmeter porque odio la gente que se cree que por propia voluntad la vida la tienen resuelta y que encima te critican porque vos no tuviste huevos para ser tan felices como ellos, así que se la mandé…, el caqui era amante de mi vecino, bah el vecino de la casa de mi vieja, pero el pobre se suicidó el año pasado al enterarse que su novio, o sea tu marido, llevaba una doble vida. Sabías algo?... ... ... Ella me miró desencajada.
Y viste…-continué- Cosas que pasan muchacha… ya vez, no todo siempre está en nuestras manos.
Como te decía..., a veces no sé que se piensa la gente…
Susana Maresca
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Autor: Pablob
Besos
Fecha: 23/05/2008 01:52.
Autor: Susi
Fecha: 23/05/2008 18:57.

